viernes, 24 de marzo de 2017

Sin mensajes.

Todas las noches le escribía deseándole buenas noches; un mensaje largo, escrito con el corazón,siempre estaba en su teléfono después de las 10:30 p.m. Después de sus respuestas por responder, los mensajes cada día eran más cortos, en realidad no quería dejar de escribirle, quería estar presente por dos minutos -o lo que se demorara leyendo el mensaje- en la pantalla de su teléfono. Ya son más de los 10:30 p.m. y no tengo ganas de que tenga una buena noche, quizás ya no me interesa si me lee o no; el interés no se va... te lo quitan.
Adriana Herazo T.

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